(Source: epileptictrance)
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I wish you would tell me, how you really feel but you’ll never tell me, cause thats not our deal.
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En época de exámenes recojo la habitación. Constantemente. Es como si me dedicase a reorganizar mi vida material porque soy incapaz de organizar mi vida interior o ulterior o lo que sea.
Pues ayer vi un tazo. Un tazo de Squirtle. Adoraba a ese jodido pokemon. Era el chico malo convertido a bueno (llevaba unas gafas de sol molonas -muy cutres - y todo… ¿qué tienen los “animales” con gafas de sol que molan tanto?).
Dilema moral: no sabía qué hacer con el tazo. ¿Lo guardaría en un rincón de un cajón acrecentando mi minisíndrome de Diógenes? ¿ Lo dejaría a la vista para, al pasear la mirada por la habitación buscando cualquier cosa, verlo y suspirar en plan melancolía infantil? No. Decidí hacerme una chapa. Creo que es la mejor idea que he tenido desde aquella vez que decidí abrir las patatas fritas por el lado contrario al que se supone que se abren para que la sal se fuese depositando sobre las patatas del principio.
Pero, ¿cómo iba a llevar a cabo tamaña obra de ingeniería? Pues con cinta americana, por supuesto (que me he hecho muy fan últimamente y la empiezo a considerar la mejor inversión de toda mi vida), y un imperdible. Así de simple y sencillo.

YEAH!